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HAY QUE PASAR EL INVIERNO

Abastecimiento de gas industrial en el NOA: "Un descontrol donde cada uno se arregla como puede"

Un análisis del CEPA advierte sobre las graves falencias en la infraestructura de transporte y la falta de una política de invierno coordinada, lo que obliga a la industria del norte argentino a enfrentar costos de importación asfixiantes ante la parálisis de las obras de conexión con Vaca Muerta.

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Gabriel ToledoTendencia de noticias
13 jul, 2026 04:04 p. m. Actualizado: 13 jul, 2026 04:05 p. m. AR
Abastecimiento de gas industrial en el NOA: "Un descontrol donde cada uno se arregla como puede"

La actual crisis de abastecimiento energético en el norte argentino (NOA) no responde a una falta física de recurso, sino a una profunda carencia de planificación en la arquitectura de transporte y comercialización. Mientras la producción nacional de gas se mantiene en niveles elevados, el corredor norte quedó expuesto debido a la demora en obras estratégicas como el gasoducto Tratayén–La Carlota. Esta situación derivó en lo que un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) define como "un descontrol donde cada uno se arregla como puede", producto de la eliminación del rol de ENARSA como proveedor de última instancia sin haber construido previamente un mercado que funcione de manera autónoma. En este escenario, las industrias norteñas, particularmente las tucumanas, sufrieron restricciones en su suministro, enfrentando una paradoja económica: mientras el gas local cuesta 4,5 dólares por millón de BTU, el importado escala a los 18 dólares, un salto que la mayoría de las fábricas no puede absorber.


Desde el CEPA sostienen que el debate sobre el abastecimiento dejó de ser meramente técnico para transformarse en una batalla política sobre quién asume el sobrecosto del invierno. Desde la Secretaría de Energía, se sostiene que la industria debe acceder al gas regasificado a su “costo real”, bajo el argumento de “transparentar el costo para que cada actor tome decisiones racionales”. Ante esta presión, la Unión Industrial Argentina (UIA) propuso que el Estado financie el 50% del costo del GNL importado, asumiendo la industria el otro 50%; sin embargo, el Ministerio de Economía rechazó la iniciativa. "La coherencia fiscal del Gobierno es políticamente elogiable pero industrialmente devastadora, mientras ahorra 130 millones en esos subsidios, el país pierde producción industrial y gasta 1.200 millones en importaciones de GNL", puntualiza el Centro.


La pieza faltante


La base de este conflicto se encuentra en la falta de finalización de la infraestructura necesaria para conectar los yacimientos locales con los centros de consumo del norte. El ex gasoducto Néstor Kirchner (hoy Perito Moreno) es considerado la piedra angular del sistema, habiendo ahorrado al país USD 9.122 millones frente a una inversión de USD 2.300 millones en su primera etapa. No obstante, el CEPA, citando un informe de la Fundación Encuentro, advierte que esta obra no resuelve por sí sola la dependencia externa en invierno sin la ejecución de su segunda etapa, la cual se encuentra frenada. El “silencio oficial sobre la segunda etapa es elocuente”, lo que obliga a seguir quemando divisas en importaciones a pesar de contar con el potencial de Vaca Muerta y la capacidad de ingeniería nacional ya probada en el primer tramo.


Esta falta de planificación nacional tuvo su correlato directo el pasado fin de semana en las provincias de Salta y Tucumán. Las Uniones Industriales de ambos distritos, encabezadas por Eduardo Gómez Naar y Jorge Rocchia Ferro, exigieron a la distribuidora Naturgy NOA el cese inmediato de las restricciones, al denunciar que las plantas operaban con apenas el 20% de su capacidad contratada, lo que generaba “pérdidas económicas irreparables”.


En respuesta al reclamo, Naturgy confirmó que a partir del pasado sábado se inició un proceso de normalización parcial del suministro. Según informaron fuentes de la empresa a este medio, la mejoría en las condiciones climáticas y la baja en la demanda residencial permitieron liberar los servicios firmes ya contratados, lo que posibilitó que las plantas vuelvan a operar bajo los valores preestablecidos. No obstante, la empresa aclaró que aún persiste una limitación técnica sobre los excedentes del servicio interrumpible, aunque se espera su levantamiento definitivo en los próximos días. Pese a esta tregua, el CEPA advierte que El invierno de 2026 expone la tensión no resuelta entre el mercado y la planificación "el Gobierno eligió el mercado, pero el mercado falló en el norte. El problema no es la ola polar, sino la falta de una política de invierno ya que sin gasoductos que conecten Vaca Muerta con el norte, sin un esquema de transición para el cambio regulatorio, y sin un mecanismo que aísle a la industria de la volatilidad internacional, el próximo invierno repetirá la película".

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